Volta a peu de Valencia. Segunda competición descalzo.


La verdad es que no debería llamar a esta carrera competición ya que al fin y al cabo es una fiesta de los corredores donde a la mayoría nos importa un pito en que posición lleguemos. La salida suele ser muy lenta por el gran número de participantes aunque este año se ha reducido considerablemente ya que la organización limitó los dorsales a veinte mil. En otros años recuerdo que han llegado a correr hasta cincuenta mil personas.
Por suerte me pude hacer a tiempo con un dorsal y estar en la fiesta. Me apetecía porque era un salto natural en la progresión de distancias para correr descalzo en competiciones y paso así de los cinco kilómetros de Castellón a estos ocho de Valencia. El asfalto es muy suave por lo general lo que a los corredores descalzos les permite no tener que ir excesivamente despacio, de hecho yo no he tenido que contenerme por el suelo sino por otras cuestiones :/. La carrera fue muy bien, disfruté de lo lindo y llegué en un tiempo más que aceptable y en buen estado. ¿Qué más se puede pedir?
Por lo demás, una mañana excelente para compartir con la familia, con otros compañeros de mi club de atletismo y con muchos miles de corredores.

Como curiosidad el cartel del evento que reproduce un pie descalzo como símbolo del acontecimiento, aunque me parece que sólo un corredor ha seguido ese espíritu :D
También que hace treinta y cinco años participé en mi primera competición que fue esta misma, aunque entonces la organizaba el Ayuntamiento de Valencia ya que el Club Correcaminos aún no existía (creo). A aquella carrera acudí con mis trece añitos y yo que entonces era muy vergonzoso corrí con pantalones vaqueros ya que me daba vergüenza ir con corto enseñando las que ya eran unas patas muy peludas.