En Peñíscola se repite la historia, la buena. En Almazora mejor tiempo y sigue la ilusión.



El viernes 11 de septiembre corrí mi último diez mil de la serie de carreras nocturnas de la provincia de Castellón. En Peñíscola seguí practicando este tipo de carreras más rápidas, completamente llanas y con mucha competitividad. Repetí mi posición de tercer puesto en mi categoría pero con un tiempo unos segundos mejor. La situación tenía un tanto de dejavu porque las circunstancias de la carrera eran muy similares e incluso uno de los integrantes del pódium de Benicassim repetía en Peñíscola. 

De todas formas aun repitiendo no diré que me resultase pesado, ni mucho menos. Uno se puede llegar a obsesionar con esto de subir a los pódiums. En todo caso, ahí está la realidad para ponerte en tu sitio cuando las expectativas son más elevadas que la forma física.

Una semana después en Almazora ya de día pero en la misma distancia corrí los diez mil metros más rápidos de mi vida (que yo recuerde). Con una media de 3 minutos 51 segundos por kilómetro, llegué a la distancia de los 10 kms dentro de los 38 minutos. En este caso no hubo podium pero si la inmensa alegría de sentirme cada vez mejor con unos pies que me llevaban a situaciones fantásticas antes insospechadas.


La distancia de los diez mil metros parece que me encaja bien con mis circunstancias actuales porque se han repetido ya en poco tiempo situaciones en las que me he sentido muy cómodo. Creo que será una distancia en la que probarme e intentar medir mis progresos de una forma más clara.