Etapa 4 Camino del Fauno. Montán - Villanueva de Viver

Fuente de la plaza de Montán


Esta etapa me apetecía en especial porque iba a ser la primera que iba a encadenar con otra al día siguiente y que además ya iba a estar por la noche fuera de casa. Por ello la sensación de comenzar la aventura ya era más real. De todas formas esa aproximación a esta larga ruta de forma progresiva creo que era buena idea, pues en las etapas más seguras y cercanas estaba aprendiendo como organizarme mejor para afrontar el camino.

Con el precedente de lo que había tardado en la etapa anterior por la zona rústica ese día fui más cauto y me plantee una etapa corta de apenas quince kilómetros porque casi toda ella iba a discurrir por caminos pedregosos.

En esta ocasión Rosario me dejó en Montán y ella se fue a Villanueva a esperarme. Ya no tenía la preocupación de tener que pensar en la vuelta a Castellón ni en que hubiese ningún otro destino alternativo.



Aventadora en las afueras de Montán


Salí de Montán a una hora razonable de la tarde, las 18:30, que me pareció más que suficiente para la distancia que tenía que cubrir aunque fuese pedregosa. Atravesé el pueblo por el centro y como siempre algún comentario gracioso me siguió por el camino. Comencé a alejarme del pueblo y enseguida tenía que aparecer el cruce con la pista forestal que me conduciría casi hasta Villanueva. Al llegar a una señal en la que indicaba fin del firme, vi el cruce pero para mí sorpresa estaba recién asfaltado. Me hice la ilusión de que no pisaría piedras y tomé el camino con energía en una cuesta con mucha pendiente.

Las vistas fueron extraordinarias todo el tiempo


Enseguida la ilusión de que iba a terminar ese tramo muy rápido se fue al garete porque al medio kilómetro el asfalto desapareció y dejo una gran alfombra de hermosísimos pedruscos que se perdía a la vista. Bueno, al fin y al cabo eso era para lo que me había concienciado en ese trayecto. 
Los primeros kilómetros fueron de subida bastante pronunciada lo que en poco tiempo me hizo poder dominar unos paisajes sublimes. Se veía toda la Sierra de Espadán de fondo ya que me aproximaba a sus límites por el Norte. Me detuve en varias ocasiones a contemplar el horizonte pues resultaba sobrecogedor.

Aquí se acabó el espejismo


Los kilómetros se iban sucediendo y lo bueno eran las muchas sombras y las vistas, porque lo que era el terreno no ayudaba nada pero nada. Unas alfombras inacabables de piedras ásperas como el culo de Godzilla me hacían trabajar mucho y me mantenían en una marcha lenta. A diferencia de los días anteriores no estaba viendo ninguna fuente y el agua estaba escaseando por momentos. La tarde avanzaba mucho y las horas no me cundían pues ya comenzaba a ponerse el sol y aun no terminaba de salir de la zona pedregosa.

El terreno era tan pedregoso como en cualquier carrera de montaña


Me quería concentrar en el camino para no perder ni un minuto pero llegó esa hora en la que parece que los animales salen de su letargo y comenzaron a cruzarse liebres, conejos y dos familias de jabalíes. Los animales no me preocupaban sino el hecho de lo tarde que se estaba haciendo y de que la  noche amenazaba con cerrarse. El trayecto que por lo general no me costaba mucho más de cuarenta y cinco minutos se estaba triplicando en su duración. Me llegué a sentir algo agobiado y no hacía más que otear a ver si asomaba por fin la carretera.

La llegada a Villanueva de Viver se retrasó bastante


Y sí, tras una serie de curvas y cuestas "aterricé" en el asfalto. Hice las comprobaciones pertinentes y vi que solo me faltaban 1,8 kms. para llegar al pueblo. Después de los doce y pico que llevaba de piedras fue como caer en un tobogán que en unos pocos minutos me puso en el pueblo. Ya fui corriendo iluminándome las piernas con el móvil para hacerme visible pero apenas fue necesario pues enseguida aparecí en la plaza de Villanueva de Viver en la que me esperaba Rosario. Al llegar, le di un beso y le pregunté que dónde estaba el bar. Quería mi trofeo del día, que sería sí, una buena jarra de fría y espumosa cerveza. A la mañana siguiente tocaba madrugar para empalmar la siguiente etapa.

El trofeo del día era inmejorable


TRACK DE LA ETAPA